El cuento como herramienta para el aprendizaje de la comprensión lectora
El CUENTO
El
cuento es una forma literaria definida como una forma breve de narración, ya
sea expresada en forma oral o escrita. Posee ciertas características que
permiten definirlo a grandes rasgos. Dentro de estas características nos
encontramos con que se trata siempre de una narración, del acto de contar algo
en forma breve, en un corto espacio de tiempo. Un cuento es una narración
ficticia que puede ser completamente creación del autor, o bien, puede basarse
en hechos de la vida real, que podrían incluso ser parte de la vida del autor.
EL BURRO Y EL CAMELLO
Esta es la historia del burro y el
camello que una vez se encuentran ellos caminando por el desierto. El burro era
pequeño, pero andaba con pasos muy rápidos pero muy cortos, aunque de igual
manera se iba tropezando en su camino. Mientras que por otro lado el
camello caminaba con pasos muy alargados, pero de vez en cuando pausaba y
volvía a caminar. Entonces el burro al ver esto le pregunta:
– como haces para no tropezarte si tú
que caminas lento sin siquiera ver el piso. Entonces el camello le responde:
– lo que pasa es que tú siempre mira al suelo para no tropezarte y de vez en cuando volteas al frente para ver que el camino no se corte. Ese es uno de tus principales problemas porque al ver todo el tiempo el suelo y si alcanzas a ver algún obstáculo porque al caminar rápido dando pasos tan cortos no te dará tiempo de reaccionar y evadir aquel obstáculo.
– lo que pasa es que tú siempre mira al suelo para no tropezarte y de vez en cuando volteas al frente para ver que el camino no se corte. Ese es uno de tus principales problemas porque al ver todo el tiempo el suelo y si alcanzas a ver algún obstáculo porque al caminar rápido dando pasos tan cortos no te dará tiempo de reaccionar y evadir aquel obstáculo.
Y el asno le responde:
– ¿entonces solo tengo que mirar el
horizonte sin percatarme de los demás?
Y el camello le responde:
– tú crees que yo veo el horizonte,
pero en realidad estoy viendo todo el camino y si llego a ver un obstáculo
calculo cuanto tiempo voy a tardar en llegar hasta él y simplemente lo esquivo
y sigo viendo hacia al frente sin la necesidad de ver todo el tiempo hacia el
suelo y de esa manera también me percato cuando no hay más camino o cuando hay
un muro en frente.
Entonces el burro alzo su cabeza y
viendo hacia a delante todo el camino y puso en práctica lo que el camello le
aconsejo y nunca más se volvió a tropezar cuando caminaba por el desierto.
EL RATÓN SOLITARIO

Como cada noche al cerrar sus ojos aquella casa y cuando todos los humanos se
iban a dormir, asomaban sus naricillas por el agujero y al no olfatear peligro
alguno, salían de entre las sombras y exploraban todo el lugar.
Corrían de abajo para arriba, de arriba para un lado y de un lado para abajo.
Les encantaba jugar a esconderse, cualquier sitio era bueno y mientras más oscuro fuese era mejor, el último en ser encontrado era quien comía mas queso!
Desde allá arriba, en lo alto del escritorio, alguien los observaba fascinado, veía sus brincos y piruetas, los patinajes que hacían en el piso de madera y de qué manera tan fresca se divertían.
Se sentía alegre y triste a la vez. Alegre pues veía como sus hermanos se divertían y triste porque él estaba encadenado y no podía unirse nunca a aquella fiesta nocturna.
Cada noche era igual y el sufría pues no podía escapar de aquel grillete que le ataba. Para su buena suerte, una noche alguien dejo algunas galletas en aquel escritorio y raudo y veloz el olfato de sus hermanos dio con aquel olor.
Cual expertos escaladores y subidos uno encima del otro llegaron hasta las galletas. Abriendo estaban sus mochilas para guardar aquel suculento botín cuando escucharon una voz:
-Hola!-
Miraron alrededor y al no ver a nadie siguieron con su faena.
-Hermanos, que soy yo!-
Volvió a decir aquella voz excitada y lanzo desde su panza un chorro de luz roja para llamar aún más la atención.
Los ratones más que asustados muy curiosos preguntaron:
-Y tu... que eres?-
-Un ratón! Igual que ustedes!-
Contesto nuestro solitario amigo casi riendo.
Los ratones sin poder evitarlo se carcajearon casi a coro:
-Jajajajajajajajajaja!-
-Tu?.... un ratón?-
Un poco avergonzado y algo confundido nuestro amiguito dice:
-Eso es lo que los humanos dicen que soy,
me llaman ratón al igual que a ustedes...
y además tengo cola, vean!-
Y aquel ratón solitario movió su cola.
-Esa no es una cola, es un trozo de cable!-
Contesto ásperamente uno de los escaladores.
Nuestro pequeño amigo se echó a llorar, a llorar amargamente y era tanta su tristeza que partió en dos los corazones de aquellos ratones.
Buscaron pues entre sus mochilas y sacaron una navaja de esas que usan los leñadores y cortaron aquel cable...
Desde aquella noche nuestro amigable Mouse es el más feliz del mundo cibernético, jugando en el mundo real con sus hermanos los ratones.
Corrían de abajo para arriba, de arriba para un lado y de un lado para abajo.
Les encantaba jugar a esconderse, cualquier sitio era bueno y mientras más oscuro fuese era mejor, el último en ser encontrado era quien comía mas queso!
Desde allá arriba, en lo alto del escritorio, alguien los observaba fascinado, veía sus brincos y piruetas, los patinajes que hacían en el piso de madera y de qué manera tan fresca se divertían.
Se sentía alegre y triste a la vez. Alegre pues veía como sus hermanos se divertían y triste porque él estaba encadenado y no podía unirse nunca a aquella fiesta nocturna.
Cada noche era igual y el sufría pues no podía escapar de aquel grillete que le ataba. Para su buena suerte, una noche alguien dejo algunas galletas en aquel escritorio y raudo y veloz el olfato de sus hermanos dio con aquel olor.
Cual expertos escaladores y subidos uno encima del otro llegaron hasta las galletas. Abriendo estaban sus mochilas para guardar aquel suculento botín cuando escucharon una voz:
-Hola!-
Miraron alrededor y al no ver a nadie siguieron con su faena.
-Hermanos, que soy yo!-
Volvió a decir aquella voz excitada y lanzo desde su panza un chorro de luz roja para llamar aún más la atención.
Los ratones más que asustados muy curiosos preguntaron:
-Y tu... que eres?-
-Un ratón! Igual que ustedes!-
Contesto nuestro solitario amigo casi riendo.
Los ratones sin poder evitarlo se carcajearon casi a coro:
-Jajajajajajajajajaja!-
-Tu?.... un ratón?-
Un poco avergonzado y algo confundido nuestro amiguito dice:
-Eso es lo que los humanos dicen que soy,
me llaman ratón al igual que a ustedes...
y además tengo cola, vean!-
Y aquel ratón solitario movió su cola.
-Esa no es una cola, es un trozo de cable!-
Contesto ásperamente uno de los escaladores.
Nuestro pequeño amigo se echó a llorar, a llorar amargamente y era tanta su tristeza que partió en dos los corazones de aquellos ratones.
Buscaron pues entre sus mochilas y sacaron una navaja de esas que usan los leñadores y cortaron aquel cable...
Desde aquella noche nuestro amigable Mouse es el más feliz del mundo cibernético, jugando en el mundo real con sus hermanos los ratones.
EL LEÑADOR HONRADO
Erase una vez, un leñador humilde y bueno, que después de
trabajar todo el día en el campo, regresaba a casa a reunirse con los suyos.
Por el camino, se dispuso a cruzar un puente pequeño, cuando de repente, se
cayó su hacha en el río.
“¿Cómo
haré ahora para trabajar y poder dar de comer a mis hijos?” exclamaba
angustiado y preocupado el leñador. Entonces, ante los ojos de la pobre hambre
apareció desde el fondo del río una ninfa hermosa y centelleante. “No te
lamentes buen hombre. Traeré devuelta tu hacha en este instante” le dijo la
criatura mágica al leñador, y se sumergió rápidamente en las aguas del río.
Poco
después, la ninfa reapareció con un hacha de oro para mostrarle al leñador,
pero este contestó que esa no era su hacha. Nuevamente, la ninfa se sumergió en
el río y trajo un hacha de plata entre sus manos. “No. Esa tampoco es mi hacha”
dijo el leñador con voz penosa.
Al
tercer intento de la ninfa, apareció con un hacha de hierro. “¡Esa sí es mi
hacha! Muchas gracias” gritó el leñador con profunda alegría. Pero la ninfa
quiso premiarlo por no haber dicho mentiras, y le dijo “Te regalaré además las
dos hachas de oro y de plata por haber sido tan honrado”.
Ya
ven amiguitos, siempre es bueno decir la verdad, pues en este mundo solo ganan
los honestos y humildes de corazón.
La
Gata Encantada

Erase un príncipe muy
admirado en su reino. Todas las jóvenes casaderas deseaban tenerle por esposo.
Pero el no se fijaba en ninguna y pasaba su tiempo jugando con Zapaquilda, una
preciosa gatita, junto a las llamas del hogar. Un día, dijo en voz alta: Eres
tan cariñosa y adorable que, si fueras mujer, me casaría contigo.
En el mismo instante apareció en la estancia el Hada de los Imposibles, que
dijo: tus deseos se han cumplido.
El joven, deslumbrado, descubrió junto al a Zapaquilda, convertida en
una bellísima muchacha.
Al día siguiente se celebraban las bodas y todos los nobles y pobres
del reino que acudieron al banquete se extasiaron ante la hermosa y dulce
novia. Pero, de pronto, vieron a la joven lanzarse sobre un ratoncillo que
zigzagueaba por el salón y zampárselo en cuanto lo hubo atrapado. El príncipe
empezó entonces a llamar al Hada de los Imposibles para que convirtiera a su
esposa en la gatita que había sido. Pero el Hada no acudió, y nadie nos ha
contado si tuvo que pasarse la vida contemplando como su esposa daba cuenta de
todos los ratones de palacio
Fin.
LOS
TRES CERDITOS

En el corazón del bosque Vivían
tres cerditos que eran hermanos. El lobo siempre andaba persiguiéndoles para comérselos,
para escapar del lobo, los cerditos decidieron hacerse una casa.
El pequeño la hizo de paja,
para acabar antes y poder irse a jugar. El mediano construyo una casita de
madera. Al ver que su hermano pequeño había terminado ya, se dio prisa para
irse a jugar con él. El mayor trabajaba en su casa de ladrillo, ya veréis lo
que hace el lobo con vuestras casas, riño a sus hermanos mientras estos se la
pasaban en grande.
El lobo salió detrás del
cerdito pequeño y el corrió hasta su casita de paja, pero el lobo soplo y soplo
y la casita de paja derrumbo. El lobo persiguió también al cerdito por el
bosque, que corrió a refugiarse en casa de su hermano mediano.
Pero el lobo soplo y soplo
y la casita de madera derribo. Los dos cerditos salieron pitando de allí. Casi
sin aliento, con el lobo pegado a sus talones, llegaron a la casa del hermano
mayor. Los tres se metieron dentro y cerraron bien todas las puertas y
ventanas.
El lobo se puso a dar vueltas
a la casa, buscando algún sitio por donde entrar, con una escalera larguísima trepo
hasta el tejado para colocarse por la chimenea, Pero el cerdito mayor puso al
fuego una olla con agua, el lobo comilón descendió por el interior de la
chimenea, pero cayó sobre el agua hirviendo y se escapó de allí dando unos
terribles aullidos que se oyeron en todo el bosque, se cuenta que nunca jamás quiso
comer cerdito.


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